Buenas Prácticas en Conservación y Rehabilitación del Patrimonio arquitectónico del medio rural

Coautora del artículo: Oa Bescos Iglesias, Arquitecta y Paisajista

La arquitectura tradicional que encontramos en el medio rural es una de las señas de identidad más potentes de un territorio, y por ello, a la hora de  rehabilitar y restaurar, se deben buscar las mejores soluciones y propuestas, abriéndose a la innovación pero con el objetivo último de conservar y no desvirtuar la esencia de este tipo de arquitectura.

El valor de la arquitectura vernácula en el rural va mucho más allá de la arquitectura en sí misma. Tanto dentro de los pueblos como en los campos y en los bosques, estas edificaciones son la respuesta a las necesidades específicas de las personas que durante muchos años han trabajado y vivido en esas zonas. Nada en este tipo de construcciones resulta accesorio, los materiales y las técnicas de construcción son locales y efectivos, siempre se encuentran en el lugar preciso donde deben estar, y su adaptación al paisaje rural es absoluta. Es decir, la arquitectura vernácula siempre es sostenible.

Es por ello que la recuperación del patrimonio arquitectónico rural debe hacerse desde la sostenibilidad, de manera que contribuya no sólo al embellecimiento del lugar, sino también a la mejora del entorno y a la construcción de identidad del territorio.

Hoy en día, muchas de las necesidades que cubrían las edificaciones tradicionales han  desaparecido gracias a la modernización del medio rural, y esto también ha significado que surgiesen  nuevas necesidades y otro tipo de construcciones.

Sin embargo, la modernización del medio rural coincide también con su despoblación, los métodos de explotación se industrializan, la concentración parcelaria cambia por completo la estructura del territorio y todos los paisajes rurales acaban por ordenarse del mismo modo, abandonando las zonas más difícilmente aprovechables (como muchas zonas de montaña) y unificando la arquitectura, que es la misma en todas partes y ajena a todas ellas, pues ha perdido toda relación con el entorno.

Esta arquitectura moderna surgida en muchos núcleos rurales de nuestro país y cuyas características ya no responden al uso, recursos naturales, paisaje o clima, – como sí lo hacían las edificaciones tradicionales – sino a cánones estéticos muchas veces disonantes con el entorno o a soluciones más económicas, dan lugar a paisajes híbridos que nada tiene que ver con la identidad del territorio.

Además, esto se traduce en el abandono de la arquitectura tradicional, un proceso que supone la destrucción o ruina de muchos edificios, provocada por su falta de uso o mantenimiento.

 El patrimonio arquitectónico tradicional es el legado de nuestro pasado, a veces de un pasado no tan remoto, y debe ser recuperado. Uno de los principios del desarrollo sostenible es trabajar desde lo local, y eso implica también conservar el patrimonio arquitectónico, que tanto tiene que enseñarnos sobre la cultura, la identidad y el modo de vida tradicional.

Y para conservar este patrimonio, debemos iniciar  realizando un buen inventario de arquitecturas, estudiar las tipologías, las técnicas de construcción, el origen de los materiales… Considerar estas bases es fundamental para cualquier obra de rehabilitación.

Pero además de eso, existen una serie de pautas que pueden servir como directrices o «buenas prácticas» para llevar a cabo este tipo de obras:

-El respeto a las volumetrías y tipologías tradicionales: se procurará mantener la planta original, la estructura, la distribución de los vanos, la pendiente de las cubiertas, o la adaptación de la edificación a la topografía.

-Mantenerse dentro de una determinada gama cromática, la tradicional del lugar.

-La conservación, siempre y cuando sea posible, de los elementos estructurales originales.

-Mantener las carpinterías de madera, o incorporarlas nuevas en caso de que las originales no estén o se encuentren demasiado deterioradas.

-Mantener o recuperar los materiales originales de revestimiento, como madera o piedra.

-Estos materiales deben tener una procedencia lo más próxima posible al lugar donde se realice la obra de rehabilitación, ya que aprovechar los recursos locales es una de las máximas de la arquitectura sostenible.

-Se han de recuperar y mantener las construcciones complementarias a las viviendas (hórreos, graneros, lavaderos, muros…) y los elementos de interés etnográfico (galerías, hornos…).

-Se cuidará el entorno de estas edificaciones, procurando enterrar cableados y disimular instalaciones modernas, con la finalidad de no romper  la armonía visual del conjunto.

Para completar la sostenibilidad de este tipo de obras, también hay que garantizar la eficiencia energética de los edificios, la accesibilidad y la utilización de energías renovables.

Dando a conocer y conservando el patrimonio arquitectónico tradicional, estaremos trabajando sobre un patrón totalmente fiable para el desarrollo sostenible de las áreas rurales, la conservación de la identidad y del paisaje.

 Si queréis saber más sobre este tema podéis consultar los siguientes enlaces:

http://www.magrama.gob.es/

http://www.altonarceamuniellos.org/

Real Decreto 233/2013, de 5 de abril, por el que se regula el Plan Estatal de fomento del alquiler de viviendas, la rehabilitación edificatoria, y la regeneración y renovación urbanas, 2013-2016

http://noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/503036-real-decreto-233-2013-de-5-de-abril-por-el-que-se-regula-el-plan-estatal.html

 

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1 Comentario Buenas Prácticas en Conservación y Rehabilitación del Patrimonio arquitectónico del medio rural

  1. iciar martin Aresti

    Enhorabuena a las dos. Me ha encantado .Totalmente de acuerdo con todo lo escrito. Cuando se encuentran esos pueblos armoniosos,limpios,cuidados ,ya te dice todo de las gentes que los habitan.Ya te hablan del orgullo que sienten por su tierra,de su capacidad de organización, de su generosidad por hacer mas bellas sus puertas o sus calles como un regalo hacia los demás.Otra cosa que quiero comentar, es que me parece muy acertado lo que decís acerca de mantener estructuras y demás , sobretodo por una cuestión práctica.La persona que construía su casa antaño,aplicaba toda su inteligencia ,sensatez y conocimientos. Eran muchos los inconvenientes ,frío, vientos , nieves, calores, y su único arma, el buenhacer y conocer el comportamiento de los materias primas a las que tenían acceso,las que tenían al lado.

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