Ingenios hidráulicos en el concejo de Gordón

 

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La mayor parte de los ingenios hidráulicos que poblaron el término municipal de La Pola de Gordón y nuestra montaña leonesa a lo largo de siglos pasados no superaron el proceso de declive en el que se vieron sometidas las actividades en que se basó su economía. La huella que dejaron esas fábricas e ingenios hidráulicos gordoneses que no superaron el proceso de declive en el que se vieron inmersos, ha desaparecido en su mayor parte, si bien aún estamos a tiempo de preservar el recuerdo colectivo de los bienes que a continuación se analizan. Los ingenios hidráulicos han dejado una impronta en el territorio gordonés que permite mostrar el destacado papel que tuvieron en la economía de la comarca.

La rueda hidráulica fue durante siglos el más importante ingenio motriz en las aldeas gordonesas. Batanes, molinos de agua, serrerías de agua, primeras fábricas de luz, y primeras fábricas de harinas, fueron accionados por la rueda movida por un salto de agua.

 

La existencia de batanes en varias localidades del municipio de La Pola de Gordón, como Beberino, La Vid o Geras, según el nomenclátor estadístico de la provincia de León del año 1867, viene referenciada por la existencia de actividad textil en el término municipal.

Probablemente los obradores se situarían en la misma casa del fabricante, destinándose las manufacturas textiles a aquellas villas próximas que contaran con mercados y ferias.

Algunos campesinos se dedicaron a cardar e hilar lino y lana, que luego entregaban a los tejedores para hacer lienzos de linos empleados en la indumentaria, en el ajuar casero y para vender, según se ha indicado anteriormente, en las distintas ferias y mercados.

La importancia del cultivo del lino en la provincia de León fue grande como pone de manifiesto que la Real Sociedad Económica de Amigos del País, fundada el 5 de abril de 1782, enviara a Bélgica a uno de sus socios, para que estudiara este cultivo, así como que realizara ensayos con las agramadoras de lino y publicara cartillas con instrucciones para su uso.

También fomentó la hilatura y la preparación y blanqueo de los linos y lanas, concediendo varios premios a las mujeres que mejor hilasen y tejiesen, y, sobre todo, a las que mejor amantelados con aguas de Flandes presentasen, consiguiendo que fueran famosos los telares montados en esta Ciudad y en los hospicios de León y Astorga.

Ya en el año 1827 sería D. Sebastián de Miñano, quien alude en sus escritos al cultivo del lino en varias localidades de La Pola de Gordón:

 

CARBONERA ó CABORNERA, L.S. de España, provincia y partido de Leon, conc. De Gordon. A. O., 36 vec., 163 hab., 1 parroquia. Situado entre dos arroyos que desaguan en el rio de Vega, en el valle de la Vid–Ciñera. Confina con términos de Paradilla, Barrios, Beberino y Vega de Gordon. Produce granos, legumbres, lino, pastos y ganados. Dista 5 ½ leg. de la capital. Contr. 641 rs. 31 mrs. Derec. enag. 127 rs.

VEGA [La, L.S. de España, prov. y part. de Leon, concejo de Gordon. A.O., 40 vec., 152 hab., 1 parr. Sit. A orilla del rio de su nombre, lindando con térm. De Santa Lucia y Beberino de Gordon. Prod. cent., algun trigo, legumb., lino y pastos. Dista 5 leguas de la cap. Contribuye 525 rs. 2 mrs. Derec. Enag. 28rs. 13 mrs.

LLOMBERA, L.S. de España, prov. Y partido de Leon, concejo de Gordon. A.O., 43 vecinos, 166 habitantes, 1 parroquia. Sit. á 6 leguas de la capital, lindando por N. con el conejo de Vega de Cervera, por E. con los pueblos de Servilla y Orzonaga, á quienes baña el rio Torio, por S. con Rabanal el viejo y por O. con Urcigos. Produce granos, legum., lino, pastos y ganados. Contr. 464 rs., 13 mrs. Derechos enagenados 108 rs. 31 maravedises.

VID [La] y CIÑERA, L. Ecl. de Esp., prov. y part. de Leon, conc. de Vega Cerbera. A. O., 35 vec., 137 hab., 1 parr. Sit. ambos en terr. llano, cerca del rio de Vega; conf. con Villasimpliz, Villar de Cervera, y Valporquero. Produce granos, legumb., lino, pastos y ganados. Dista 6 leguas de la cap. Contr. 746 rs. 32 mrs. Derec. enag. 144 rs. 2 mrs.

SANTA LUCIA, L.S. de España, prov. y partido de Leon, concejo de Gordon. A.O., 25 vec., 90 habitantes, 1 parroquia. Situado á orillas del rio Bernesga, sobre el cual tiene un puente, lindando con término de la Vega de Gordon y el valle de la Vizcineda. Produce granos, legumbres, lino, pastos y ganados. Dista 6 leguas de la capital. Contribuye 479 reales 27 mrs. Derechos enagenados 69 rs. 23 mrs.

 

Son también de interés los comentarios que sobre las actividades productivas e industriales de las localidades dependientes del ayuntamiento de la Pola de Gordón realizara D. Pascual Madoz (reproducimos las observaciones que sobre dos de las localidades del municipio redactara):

 

BARRIOS DE GORDON [Los]: l. en la prov. de León [6 ½ leg.], part. jud. de La Vecilla [6], dióc. de Oviedo [14], aud. terr. y c.g. de Valladolid [32], ayunt. de la Pola de Gordón: SIT. en terreno áspero, con libre ventilacion y CLIMA frío, pero sano, pues no se conocen mas enfermedades comunes que algunos dolores de costado: tiene 70 CASAS divididas en 2 barrios á corta dist. uno de otro; la de ayunt. donde está tambien la cárcel; escuela de primeras letras dotada con 2.000 rs., á la que asisten sobre 50 niños; igl. parr. [Sta. María] servida por un cura; un santuario con la advocación de Ntra. Sra. del Suceso; 2 ermitas, dedicadas una á San Miguel y otra á San Roque, la primera en el barrio de Arriba y la última en el de Abajo, y 2 fuentes de buenas aguas que aprovechan los vec. para su consumo doméstico: confina, N. Beberino, E. Pola de Gordon, S. la Peña llamada Fontañán, y O. los pueblos del cond. de Valdevinayo, part. jud. de Murias de Paredes: el TERRENO es de mediana calidad, abundante de aguas que manan de varias fuentes, y de montes cubiertos de roble y haya; los CAMINOS son locales, recibiendo la CORRESPONDENCIA de la Pola de Gordon. PROD.: trigo, centeno, cebada y legumbres de todas clases; cria ganado vacuno, lanar y cabrio; caza de perdices y pesca de truchas, aunque pocas: la IND. está reducida á algunos molinos para el abasto de los hab. POBL.: 50 vec., 280 alm.; CONTR.: con el ayuntamiento.

BEBERINO: l. en la prov. De León, part. Jud. De La-Vecilla, dióc. De Oviedo, aud. Terr. Y c.g. de Valladolid, ayunt. de Pola de Gordón, SIT. Á la der. de la carr. de Asturias, como á ¼ de leg. De ella y cercado de montañas; algo resguardado de los vientos y con CLIMA sano. Tiene igl. Parr. (San Pedro), con la hijuela de Ntra. Sra. de la Vega, servida por un cura de ingreso cuya presentacion es de patronato laical. Confina E. la indicada carretera de Asturias; S. barrios de Gordón, y O. Cabornera á ½ leg. de dist. el que mas. Sobre una altura titulada la Magdalena, existen los escombros de una ermita en que antiguamente se reunian el primer lunes de cada mes los cofrades llamados los Nobles de Gordon, á celebrar una funcion ecl. El TERRENO participa de monte y llano, y se halla un tanto fertilizado por las aguas de un arroyo que nace en las montañas de Cubillas del puerto, y desagua en el Bernesga; sus montes estan poblados de haya y roble. Ademas de los CAMINOS locales tiene la ya enunciada carretera que dirige á Asturias; PROD.: cereales, legumbres y algun lino; cria mucho ganado lanar, vacuno y cabrio, y alguna caza; POBL.: 20 vec. 93 alm.; CONTR.: con el ayuntamiento.

 

En el concejo de Gordón, los molinos referenciados ocuparon lugar al lado de los numerosos riachuelos que discurrían por su valle, convirtiéndose en lugar de paso obligado, siendo lugares de reunión de jóvenes y viejos de las aldeas próximas, donde se crearon leyendas y canciones de ronda, requiebros de amor, desenvueltas letrillas («No quiere mi madre -que vaya al molino, -porque el molinero -me rompe el vestido…»). Para Emilio Gancedo, periodista y estudioso leonés, «el molino (molín, mulín, en leonés) se convirtió en el Olimpo de nuestra pequeña mitología rural, mentidero de vecinos, lugar de reunión, refugio para escarceos, guiños y furtivos encuentros con la siempre lustrosa molinera» (Gancedo, 2004).

La explotación de los molinos podía hacerse de dos maneras: por veceras o turnos de todos los propietarios del mismo o por maquila si había un solo propietario y éste les cobraba en especie, es decir retiraba una cantidad del grano que llevaban a moler.

Los molinos de agua podían ser de dos tipos, unos de rueda motriz horizontal, molinos de rodezno y otros de rueda vertical, las aceñas. Los primeros fueron los más utilizados en el concejo de Gordón y en la montaña leonesa y son los que perduraron hasta nuestros días.

En el término municipal de La Pola de Gordón se conocieron a lo largo del río un gran número de batanes y molinos, que gracias a la fuerza del río podían funcionar. Entre otros podemos mencionar los recogidos en el Nomenclátor estadístico de la provincia de León, año de 1867: el Molino Bajero, el Molino Cimero, el Molino de Barrio de la Vega, el Molino de Barroso, el Molino de Cubilla, del Molino de José Martínez, el Molino de la Fragua, el Molino de la Gotera, del Molino de la Presa, el Molino de la Sierra, el Molino de las Praderas, el Molino de la Vega, el Molino del Campar, el Molino del Campillo, el Molino del Ferroncho, el Molino del Gato, el Molino del Menor, el Molino del Pandal, el Molino del Parque, el Molino del Pellejo, el Molino del Pisón, el Molino del Pontón, el Molino del Prado de la Fuente, el Molino del Río de Alcedo, el Molino del Sierro, el Molino del Soto, el Molino del Tarabico, el Molino de Mayugar, el Molino de Millar, el Molino de Nocedo, el Molino de Paradilla, el Molino de Prieto, el Molino de Ribajo, el Molino de Robles, el Molino de Sopresa, el Molino Nuevo, el Molino Quemado, el Molino Ramoso, los Molinos de Abajo, los Molinos de Arriba, los Molinos de Galgánes, los Molinos de la Cueva del Monte, los Molinos de la Fuente, los Molinos de la Serna, los Molinos de la Vega, los Molinos del Escóbio, los Molinos de los Huertos, los Molinos de los Pisones, los Molinos del Pisón, los Molinos del Sabugal, los Molinos de Peredilla, los Molinos de Pradomolinos, los Molinos de Remuela, el Pisón de Norrada, el Pisón de Quejo, y los Pisones de los Pisones.

A través de la obra que Carlos Bailly-Baillière sacó a la luz a principios de 1879 por primera vez, y en años sucesivos, a semejanza del Annuaire Almancach de Didot-Bottin, tan conocido y apreciado en Francia; o Post office London directory, obra de igual naturaleza publicada en Inglaterra, podemos constatar las mutaciones productivas que transformaron la morfología de ingenios hidráulicos del término municipal de La Pola de Gordón desde 1880 hasta 1960.

En el año 1882 el Anuario-Almanaque añade un defecto a la extensa y apreciada obra: la omisión de los datos de los ingenios hidráulicos existentes en La Pola, error que no encontramos subsanado hasta el anuario correspondiente al año 1894, suponemos que cuando fueron facilitados y completados los datos pedidos por Carlos Bailly-Baillière a los agentes correspondientes. En esos años y hasta el año 1897, en el ayuntamiento de La Robla, encontramos referenciados diversos molinos explotados por veceras pertenecientes a los vecinos de distintos pueblos agregados al ayuntamiento de La Pola de Gordón, por lo que es factible que por error se asignaran los ingenios hidráulicos citados a un ayuntamiento equivocado, pues como Don Carlos Bailly-Baillière indicaba en su Anuario-Almanaque de 1880, las faltas que se podrían advertir serían grandes, como no podía menos de suceder en los primeros años de una publicación de semejantes características.

A partir del año 1897 desaparece del anuario cualquier referencia a los molinos de los vecinos de los pueblos agregados al ayuntamiento de La Pola de Gordón, y que habían sido incluidos por error en el ayuntamiento de La Robla durante años. La fábrica de harinas de los Sres. J. Crespo y Hermanos es la más que probable causa que ocasionó el abandono y desaparición de los molinos comunales, los molinos de escorrentía explotados por veceras. La mayoría de estos ingenios hasta ahora referenciados desaparecieron, preservándose únicamente la huella de su existencia en anuarios y almanaques.

Los ingenios que a partir de entonces aparecen referenciados corresponderán en su mayor parte a molinos de rueda motriz horizontal, vinculados a propietarios privados, formando generalmente parte de la vivienda del molinero, y siendo explotados por maquila, es decir, cobrando una porción de grano o harina del cereal molido. Sus huellas han perdurado hasta nuestros días.

Además, un acontecimiento externo ocasionó que los ingenios hidráulicos resurgieran nuevamente: el descubrimiento de la corriente continua.

Así, aparecen las primeras fábricas de luz: el aprovechamiento de molinos de harina en desuso y pequeños saltos de agua, permitió que los pueblos conocieran la electricidad y sus usos, aunque solo podían dar luz a la zona de su entorno, de ahí su enorme proliferación en un entorno con tantos recursos hídricos, consecuencia de que la corriente continua generada no permitía su transporte a largas distancias.

La corriente continua no posibilitaba su transporte a larga distancia, consecuencia de las pérdidas en forma de calor originadas que ocasionaban que su reducida tensión hiciera inviable su transporte. Nikola Tesla, descubridor de la corriente alterna, y George Westinghouse, rico empresario que adquirió sus patentes, ganaron la llamada «guerra de las corrientes» a Thomas Alva Edison y John Pierpont Morgan, descubridores y defensores de la corriente continua. La corriente alterna podía convertirse a voltajes más altos que facilitaban su transporte a largas distancias.

Para José Antonio Balboa, «con la aparición de la corriente alterna y su posible transporte a largas distancias, aumentó en España de forma considerable el número de centrales hidroeléctricas, utilizando no solo molinos sino saltos de agua de mayor capacidad» (Balboa 2006).

En los años 20 se planteó el aprovechamiento integral de las cuencas hidrográficas para producir energía eléctrica de forma industrial, y lo que en principio fueron iniciativas comunales y de pequeños emprendedores se convirtió en negocio empresarial. Según Luis Corral y Felíu «no debió ser por entonces el eléctrico un mal negocio, pues a pesar de que las tarifas eléctricas eran baratas y el suministro normal, la competencia no se hizo esperar» (Corral y Felíu, 1957).

El Boletín Oficial de la Provincia de León recoge partir de entonces numerosas solicitudes para utilizar el agua de los ríos y construir, aprovechando antiguos molinos o construidas pequeñas presas, pequeñas centrales hidroeléctricas.

En los años treinta aparecen reflejadas en los anuarios las primeras fábricas de luz en Buiza y Geras, ubicadas, con toda seguridad, en los mismos lugares en los que en antaño existieron molinos de harinas, y que correspondían a iniciativas comunales y de pequeños empresarios, con el objeto de satisfacer la demanda de alumbrado eléctrico de los pueblos.

En años sucesivos, aparecerán ya las primeras iniciativas empresariales, las fábricas de electricidad de Beberino, Cabornera y La Vid.

Además, a partir de entonces era habitual que los molinos hidráulicos compatibilizaran su actividad específica con la de suministro de fluido eléctrico, montando en ellos pequeñas dinamos, puestas en marcha exclusivamente en las horas de la noche. El sistema exigía la construcción de balsas que acogían el agua durante el día y que discurriendo por la noche movían las turbinas. El riego agrícola de verano, al absorber la disponibilidad de agua, dejaba con frecuencia, a los pueblos así abastecidos, sin suministro.

Según Luis Corral y Felíu, «la demanda aumentó, y un nuevo giro se produjo en la técnica de la producción y distribución de la energía. Los baches del estiaje plantearon los primeros problemas, de imposible solución con la capacidad de las fábricas existentes. Hasta entonces, las fábricas aprovechaban simplemente el potencial del salto de agua, pero sin atreverse a acometer la realización de otras obras mucho más costosas, destinadas a la regulación del caudal, y así, el mercado leonés de energía eléctrica hubo de abrirse a empresas más potentes» (Corral y Felíu, 1957). Estas empresas fueron, poco a poco, extendiendo el radio de acción de sus suministros hacia las zonas de la cuenca minera leonesa, conquistando nuevos mercados, una vez realizadas fuertes inversiones en maquinaria, obra civil y redes de transporte, abriéndose camino allí donde existían antiguas compañías que disponían de redes de distribución. El mercado se disputaba mediante la mayor ventaja que la hidroeléctrica proporcionaba: la rebaja de tarifas. Una oferta amplia de fuerza y que presentaba costes de explotación menores que el vapor empujó a las compañías hidroeléctricas a acometer políticas de precios agresivas que expulsaran del mercado a otras empresas eléctricas y, por vez primera, a otras energías en los usos industriales: la energía térmica (las compañías hidroeléctricas aprovecharon sus ventajas de coste y de garantía en el servicio para imponer precios a la baja y arruinar a las fábricas térmicas que soportaban coste elevados, siendo su única función, a partir de entonces servir a las grandes compañías eléctricas comerciales para corregir los desfases entre oferta y demanda en caso de puntas ocasionales de demanda, o más habitualmente, en circunstancias de sequía o avería de las centrales hidráulicas).

La mayoría de las diminutas centrales aisladas que abastecían pequeños núcleos al margen de las grandes líneas y aprovechamiento hidráulicos que promovieron las grandes compañías, subsistieron porque apenas interesaban a las grandes empresas, que ni siquiera consideraban el suministro de las zonas atravesadas por sus líneas de alta tensión, que exigía puestos de transformación y distribución que encarecían el suministro a aquellas zonas que presentaban una demanda escasa, siendo su utilización exclusiva el alumbrado, por lo que muchas de estas fábricas de electricidad de tamaño ínfimo, distribuían directamente en baja tensión, hasta que la demanda de los vecinos aumentó, y fueron expulsadas del mercado por las grandes compañías, al resultarlas rentable la ampliación de su campo de actuación.

Desde que en 1879 Thomas Alva Edison logró que su primera lámpara incandescente luciera, la industria eléctrica cobraría un poderoso impulso, primero mediante centrales generadoras de electricidad térmicas, en las que se quemaba un combustible fósil, y luego mediante molinos hidráulicos y centrales hidroeléctricas, que aprovechaban la fuerza del agua, en las que la producción era más barata, como la Fábrica de Electricidad de La Vid, conocida como «La Gotera».

En el Diario de León publicado en día 7 de enero de 1928 se relataba la crónica del acto de inauguración: «A las ocho y media de la mañana llamaba la atención un grupo de automóviles en la plaza de Santo Domingo. Eran los encargados de conducir a los invitados (autoridades, prensa y accionistas) a la inauguración oficial de la nueva central eléctrica construida en Villasimpliz, realizada por Hidroeléctrica Legionense para suministrar a la cooperativa eléctrica de León. El acto de la inauguración contó con toda la solemnidad:

Conferencias en Pola de Gordón. Continuando con la magnífica labor cultural que realizaba el colegio San Antonio de Padua, se continuaba con las conferencias del párroco de la Pola de Gordón y del aventajado alumno de la facultad de San Carlos de Madrid Gregorio Vidal Robles, hijo del estimado veterinario don Lucio, muy conocido en la zona».

En 1930 La Central Hidroeléctrica Legionense en La Vid aparece reflejada en los escritos que se publicaron con motivo de las Fiestas en Honor de Nuestra Señora del Buen Suceso de Gordón en 1930 y que fueron editados en los Talleres Gráficos «La Fe», situados en Abascal y Campomanes, Gijón.

Acompañaba a la fábrica de electricidad de «La Gotera» un azud o presa en las proximidades del túnel Tueiro, ya derruido.

Una central generadora de electricidad, es una instalación capaz de transformar otras de energía en energía eléctrica. Las centrales hidroeléctricas aprovechan la posibilidad de convertir la energía mecánica en energía eléctrica mediante el movimiento de turbinas. Para funcionar, las turbinas necesitan de la participación de un fluido en movimiento, como por ejemplo, el agua que cae desde un salto de agua. Las ruedas con paletas asociadas a la turbina se mueven por el impulso del movimiento continuado del fluido. Esto genera la rotación de la turbina, que asociada a un generador eléctrico, es decir, a un alternador o una dinamo, obra la transformación.

Gracias a esta idea de fluido, turbina y generador asociados, se pudieron desarrollar las fábricas de electricidad.

Bienes existentes:

Esta relación, susceptible de ser ampliada, pretende resaltar los que, además de un importante valor patrimonial (conjunto de los restos del edificio, maquinaria…) suman un entorno natural destacado por su belleza paisajística al encontrarse en espacios de gran valor, tanto por sus cualidades paisajísticas, históricas y naturales, como culturales.

Existen tres tipos de ingenios hidráulicos: fábricas de aserrar maderas, fábricas de luz y molinos de harina.

A efectos del análisis el término municipal de La Pola de Gordón se ha estructurado en 17 zonas o unidades poblacionales: Los Barrios de Gordón, Beberino, Buiza, Cabornera, Ciñera, Folledo, Geras, Huergas de Gordón, Llombera, Nocedo de Gordón, Paradilla de Gordón, Peredilla, La Pola de Gordón, Santa Lucía, Vega de Gordón, La Vid y Villasimpliz.

Si al legado hidráulico inventariado se une el paisajístico, tendremos una dualidad que generará actividades empresariales relacionadas con el espacio fluvial que incluyen la valorización del paisaje agrario, la práctica del senderismo, la observación de la flora y fauna, la pesca y el disfrute del patrimonio cultural existente.

En valores absolutos, la localidad de Geras ocupa el primer lugar en concentración de ingenios hidráulicos existentes, con una total de 3 manifestaciones catalogadas; seguida a su vez por las localidades de Los Barrios de Gordón, Beberino, y La Vid, con un total de 2 manifestaciones catalogadas en cada una de las poblaciones. Igualmente, puede apreciarse la existencia de una manifestación histórico industrial perteneciente a la tipología de ingenios hidráulicos en las localidades de Buiza, Cabornera, Huergas de Gordón, La Pola de Gordón, Santa Lucía y Villasimpliz. En el resto de pueblos agregados, podemos constatar la desaparición de las manifestaciones hidráulicas que pudieron existir.

Molinos, fábricas de harina, fábricas de luz, y fábricas de aserrar son un valioso legado profundamente vinculado con el modo de vida de los habitantes de la zona, siendo la presencia en el paisaje de un lejano oficio –molinero– y de una práctica habitual por imperativo de una economía marcada por la subsistencia.

La arquitectura de los ingenios hidráulicos, como la arquitectura popular del término municipal de La Pola de Gordón, emplea en su construcción los materiales que tiene a mano, suministrados por el propio territorio, adaptados a sus propias características físicas y a la experiencia de su empleo a lo largo del tiempo. Así, la piedra se constituye en la principal protagonista de la arquitectura local. Lo habitual es el empleo en fábricas de mampostería, con empleo parcial de piezas de sillería o sillarejo en formación de esquinas y de huecos menores.

El material pétreo dominante es la piedra caliza, con texturas cambiantes, en función del propio carácter de las piezas pétreas y cuarcitas.

El impacto económico que tuvo en el hábitat del Concejo de Gordón la minería, fue una de las causas de la desaparición de un oficio –molinero– y de una práctica habitual. Porque si bien es verdad que no todos los empleados de la Sociedad Hullera Vasco Leonesa residían en el término municipal, una gran parte sí pertenecían a él. Lo fundamental de la mano de obra empleada por la empresa se reclutaba en el área gordonesa. La incidencia en el empleo se proyectaba en las rentas salariales percibidas, reforzando las economías campesinas, puesto que una gran parte de esa mano de obra pertenecía a familias campesinas. El impacto económico también se proyectó en el hábitat, al proporcionar un aire urbano a parte de estos territorios –Santa Lucía, Ciñera…–. Era la consecuencia de la construcción de viviendas obreras en un medio rural, de viviendas para empleados.

Las órdenes provenientes de la Jefatura del Estado, sobre cierre de los molinos maquileros, por las que obligaban a clausurarlos imponiendo fuertes sanciones a los agricultores y molineros que contravinieran lo dispuesto, fue otra de las causas. La Ley de 25 de noviembre de 1940 facultaba al Delegado Nacional del Trigo para ordenar la clausura transitoria de los molinos maquileros que estimara conveniente, argumentando que la finalidad de dicha medida era evitar que, de una manera clandestina, se perdiera para el abastecimiento normal de la Nación, sobre todo en años de escasa cosecha, una gran cantidad de trigo para transformarlo en harina, teniendo en cuenta la extraordinaria capacidad de molturación de las industrias dedicadas a la molienda de trigo por el sistema de «maquila» y su enorme difusión por todo el territorio, que hacía muy difícil ejercer una vigilancia eficaz. El cierre transitorio de los molinos provocó el deterioro y la pérdida de gran parte de estos bienes.

En el Boletín Oficial de la Provincia de León correspondiente al miércoles, 11 de diciembre de 1940, se publica la circular que a continuación reproducimos:

 

Administración provincial

Servicio Nacional del Trigo

Jefatura provincial de León

CIRCULAR

El Ilmo. Sr. Delegado Nacional de este Servicio, en virtud de la Ley de 25 del pasado mes de Noviembre de la Jefatura del Estado sobre clausura temporal de molinos maquileros, se ha servido disponer lo siguiente:

a)     Serán precintadas, durante la actual campaña triguera, las piedras de los molinos maquileros destinadas a la molturación de trigo, así como los aparatos de cernido y limpia de todos aquellos que estén situados a menos de 20 kilómetros, por caminos normales, de una fábrica de harinas que se halle funcionando actualmente, situada en la misma provincia o en alguna de las limítrofes.

b)    Igualmente serán precintadas las piedras de trigo de los molinos que, cualquiera que sea su distancia a fábricas de harinas, sean movidos por cualquiera clase de energía distinta de la hidráulica.

c)     Los molinos que por su situación hayan de quedar funcionando y que tengan más de un par de piedras para la molturación de trigo, quedarán con un solo par, precintándose los demás.

d)    También serán precintadas las piedras de todos aquellos molinos que, cualquiera que sea su situación, no estuvieran antes del 18 de Julio de 1936 dados de alta en la Contribución Industrial para molturación de trigo.

e)     Las fábricas de harina de menos de cinco mil kilos de capacidad de molturación en veinticuatro horas y que se encuentren incluidas en alguno de los apartados anteriores, también serán clausuradas.

Lo que se hace público para general conocimiento.

León, a 7 de diciembre de 1940.

El Jefe Provincial, P. A.: E. Argüello.

 

Un día después, se publica la siguiente circular:

 

Administración provincial

Servicio Nacional del Trigo

Jefatura provincial de León

CIRCULAR

En cumplimiento de la instrucciones cursadas por esta Jefatura para la aplicación de la Ley de la Jefatura del Estado de 25 del pasado mes de Noviembre sobre clausura temporal de molinos maquileros, y al amparo de las facultades que me han sido conferidas por la Superioridad, he resuelto que a partir de la fecha de publicación de este anuncio no se recibirán en ninguno de los molinos maquileros de esta provincia más cantidades de trigo, maíz y centeno que las que en la fecha referida esperen turno de molturación, cuidando todos los dueños o arrendatarios de los mismos, bajo su exclusiva responsabilidad, de no molturar cantidad ninguna de estos cereales a partir de las doce de la noche del próximo día 15 de los corrientes, debiendo de proceder los dueños o interesados de las que se hallaren molturadas o por molturar a retirarlas en el plazo que medio del 15 al 20 de este mes, en cuya fecha se considerarán clandestinas cuantas se encontraran, y puestas a mi disposición para su incautación inmediata, sin perjuicio de las sanciones que pudieran derivarse como consecuencia del expediente a que dieran lugar.

En un plazo de cinco días, a contar de la fecha de inmovilización de las piedras de trigo, los molineros deberán enviara a la Jefatura Comarcal correspondiente un parte o estado de movimiento diario, modelo C-21, en el que figurarán las operaciones, efectuadas hasta aquella fecha, sumando a ellas las cantidades cobradas por maquila en meses anteriores y que estén pendientes de entrega en nuestros almacenes.

Lo que se hace público para general conocimiento.

León, a 9 de diciembre de 1940.

El Jefe Provincial, P. A.: E. Argüello.

 

La tercera causa que ocasionó el declive de los molinos fue el desarrollo de las fábricas de harinas, que finamente llevaron a su abandono y desaparición.

La despoblación del campo y de las industrias tradicionales acabó definitivamente con estos exponentes de la arquitectura popular, ingenios que ayudaron a saciar el hambre durante los años de la guerra fratricida e incivil que devastó España.

 

Las fábricas de luz que nacieron para satisfacer a los pueblos de la zona, necesitados solamente de alumbrado eléctrico, desaparecieron consecuencia del aumento de la demanda, y los baches que planteaba el estiaje, de imposible solución con la capacidad generadora de los molinos hidráulicos, que provocó la llegada de empresas más potentes, que con la puesta en funcionamiento de nuevos saltos, y la ampliación, al propio tiempo, del horizonte de sus suministros, fueron extendiendo el radio de acción de los mismos, con una preferencia lógica hacia la montaña leonesa.

No son desdeñables los beneficios que reportaría a la propia comunidad de la montaña leonesa la conservación de elementos tan singulares, integrados en un medio y paisaje de extraordinario valor. Se recuperaría y se conservaría así un patrimonio cultural que está en peligro de desaparecer por desconocimiento del mismo, proporcionando un lugar de encuentro, un símbolo de identidad para la población que ayudará a conocer su pasado, y un recurso turístico que completaría las acciones ya iniciadas uniendo este tipo de oferta cultural a la de disfrute de la naturaleza.

En definitiva, el estudio de los ingenios hidráulicos del término municipal de La Pola de Gordón evidencia la existencia de un amplio rico patrimonio cultural (etnográfico e industrial) susceptible de ser aprovechado, de ser explotado desde diversas perspectivas: científica, educativa, turística… Se preguntaba Emilio Gancedo «¿Alguien se ha dado cuenta de las inmensas posibilidades de estos extraordinarios lugares que tanta memoria y conocimiento atesoran? Pues sí, se han dado cuenta en numerosos lugares de Asturias (por ejemplo Taramundi, con su ruta de pequeños molinos de montaña), Galicia, o, algo más lejos, Francia, donde se han creado verdaderas redes de molinos, deliciosamente restaurados, con destino al turismo rural (gîtes). Pero aquí no. Y es una lástima, porque en León los molinos son realmente espectaculares. Los de las riberas, por su gran porte (algunos llegan a sumar cuatro pisos, aparte de sus construcciones auxiliares, cuadras, almacenes, tenadas) y los de la montaña, por lo recoletos que son. En Omaña aún se conserva un molino, verdaderamente único, con techo de paja y rodezno de madera ¿qué esperan las instituciones para rehabilitarlo?». A su juicio, «o nos damos cuenta, o nos pasará lo peor: que cuando queramos proteger nuestro patrimonio, ya no nos quedará nada que proteger» (Gancedo, 2004).

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Bibliografía:

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1 Comentario Ingenios hidráulicos en el concejo de Gordón

  1. Pedro Balda

    Muy interesante el artículo.
    Observo que el celo del gobernante por el control de la economía, no ha variado pese al paso del tiempo.

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